El fin de semana me fui a la playa con una amiga.
Me pidió que le pusiese crema por la espalda. Se tumbó boca abajo y empecé a aplicársela a la vez que le hacía un masaje. Murmurando me dijo que debería dedicarme a esto. Le empecé a contar que en realidad estaba empezando a dedicarme a esto, aunque todavía no había tenido ninguna clienta a través de la web. Se quedó callada.
Cuando terminé, se sentó y me preguntó por el tema. Charlamos entre risas un rato y al final me pidió ser mi primera clienta, pero gratis, y sin estimulación, o sea, un masaje normal, pero algo subido de tono.
Volvimos a Madrid. La dejé en el portal de su casa, le recordé lo del masaje y me dijo con una sonrisa "aparca, sube ahora". Aparqué, subí, se duchó, y aprovechamos el after sun y otros aceites para el masaje. Quedó estupenda y encantada. Dijo que a lo mejor hasta me recomendaba si se atrevía a contarlo a sus amigas.
¡Gracias amiga!
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